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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Pesebres en Yokavil

Ya hemos hablado de la importancia que los pesebres tienen en el Valle Yokavil y de las costumbres y modos de confeccionarlos en un artículo anterior. Si alguno no lo leyó puede hacer click aquí

Ahora queremos abordar el tema desde otra manifestación: Los pesebres vivientes.

Cada población del Yokavil considera como una actividad central y maravillosa su pesebre viviente. Incluso en las poblaciones grandes, éstos se realizan por barrios. Con medios modestos o sofisticados y, en cualquier caso, con los que están al alcance de la mano, todos se esfuerzan por realizar el pesebre viviente.

Normalmente lo hacen a partir de una glosa o guión, naturalmente basado en los relatos bíblicos.

Se buscan los personajes entre los mismos pobladores, poniendo un especial énfasis en la Virgen María y en el Niño Dios. Sin descartar la posibilidad de utilizar muñecos, la mayoría opta por niños recientemente nacidos y preferiblemente varones para que representen a Jesús. Asímismo se espera que quien realice el papel de la Virgen sea una joven de buena conducta.

Muchos prefieren hacer pesebres cuyos actores sean niños en su totalidad y realmente son los más hermosos y llamativos.

Los demás personajes se van cubriendo con menor empeño. A San José, el Arcangel Gabriel y los Reyes Magos pueden sumársele o no el Rey Herodes, algún soldado romano, los posaderos de Belén que no dan albergue. Merecen también una especial mención las adaptaciones que hacen a los caballos para que sean los camellos de los Reyes. Sin embargo quisieramos prestarle una especial atención a los angelitos y los pastores.

Estos personajes tienen dos particularidades en común. Siempre son representados por niños y siempre bailan en la representación.

Al son de los villancicos, siempre hay un momento en el que realizan una danza tradicional y en no pocas representaciones se mezclan angelitos con pastorcitos. Es uno de los cuadros más tiernos y alegres que se ven en los pesebres vivientes, porque algunos de ellos bailan desde su espontaneidad o saliéndose de la coreografía prediseñada o simplemente lo hacen con pasos tan endebles como entusiastas. En verdad es un espectáculo digno de ver y disfrutar.

Un último detalle: Los pastores siempre visten a la usanza norteña. Los demás personajes por lo general lo hacen según las costumbres judaicas de la época antigua; pero los pastores no.

Es muy interesante, porque los pastores de Israel formaban parte de los círculos sociales más carenciados de la época de Jesús y con ellos se identifica nuestra gente. Los regionalizan mostrando esa típica fraternidad entre los pobres, capaz de sobrevolar fronteras culturales. Pero lo más importante es que esa regionalización muestra la clara conciencia religiosa de que Cristo vino también para nuestros pueblos y eso es motivo de dicha. Los niños pastores bailan.

Esa venida de Cristo para nuestros pueblos significa una dignificación. Los lleva a un mundo superior en el que la discriminación social pierde vigencia. Los pastorcitos bailan mezclados con los angelitos.

En fin, más allá de todas estas consideraciones, no podemos más que invitarlos a que gocen de estos pequeños expectáculos que en esta época del año encontrarán hasta en los poblados más pequeños, con la simplicidad de lo cotidiano y doméstico que hace del Dios de la Navidad, el Dios con nosotros.

2 comentarios:

LISY dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
LISY dijo...

Fotos de Falvio Q.